Sergio Fernández: “Hacerme feliz y ayudar, esa es la única idea” Entrevista con el nuevo entrenador del CB Begastri

Desde que nos enteramos de que Sergio Fernández volvía a los banquillos de uno de los mejores equipos de la Región en el mundo del baloncesto, tener la oportunidad de realizar una entrevista con él ha sido uno de los objetivos y poder ofrecerla a los lectores del diario es todo un privilegio.

Por quien no conozca a Sergio, entrenador, padre y maestro, pero nos centraremos sobre todo en su carrera como entrenador, donde ha conseguido flamantes ascensos a Liga EBA y ha estado dominando la Primera Nacional de la Región de Murcia durante muchos años, además de haber dirigido a categorías inferiores de un club que le ha visto crecer tanto como jugador, como entrenador y, más importante, como persona.

A continuación os dejamos la entrevista completa:

P: Años y años entrenando a uno de los mejores equipos de Nacional y el año pasado decidiste apartarte, ¿A qué se debió esta decisión?

R: Pues se debió principalmente a una bajada en mi nivel de motivación. Yo considero que cuando el cosquilleo del estómago y las ganas de afrontar los nuevos retos bajan y lo notas es porque estás rompiendo acuerdos que tienes internos, contigo mismo. Y si lo detectas debes parar. Cuando uno no está a tope tampoco ofrece lo mejor de uno mismo. Y yo ni quería ofrecer una versión regular de mí ni considero que ningún jugador merezca algo que no sea un entrenador implicado a tope.

P: Y precisamente este año vuelves a entrenar al que ha sido “tu equipo de toda la vida”, ¿qué crees que ha ocurrido para decir “tengo que volver”?

R: Cuando uno para de algo que ha hecho toda su vida no suele saber si necesita un descanso de poco tiempo o de mucho. Hasta que no te ves en esa situación desconocida no sabes como vas a reaccionar. Yo pronto me di cuenta de que el parón sería corto, es algo que me gusta mucho. Pero si que me ha servido este año para limpiarme bastante por dentro, creo que ahora tengo mucho más claro que antes que no tengo nada que demostrarle a nadie y que mis motivaciones deben ser simplemente intrínsecas. Hacerme feliz y ayudar, esa es la única idea.

P: ¿Qué crees que te caracteriza como entrenador y, sobre todo como persona?

R: Principalmente que no soy cobarde. No me asusta probar cosas, apostar por jóvenes o por mis ideas. No me da miedo ninguno la derrota. Obviamente compito para ganar, y me gusta estar lo más preparado técnica y tácticamente para ayudar a mis jugadores pero no me gusta esa sensación encorsetada en la que a veces me parece ver a compañeros míos que tienen tanto miedo a la derrota o a cambiar algo que se paralizan y no toman decisiones. Tanto como entrenador como como persona el camino se hace arriesgándose, equivocándose, acertando, volviendo a arriesgar, y por supuesto trabajando para que tus decisiones no sean al azar sino con bases lo más sólidas posibles.

P: ¿Cómo te has sentido durante esta pasada temporada, has sentido el típico “mono” de querer volver a entrenar, o ha sido más bien un año sabático en ese aspecto?

R: Sentía el mono al principio de la temporada pasada sobre todo viendo partidos, quizás porque la parte de dirección de partidos es la que más me gusta de este trabajo, no me daba envidia ninguna el pensar en el trabajo de esas noches a mitad de semana de los entrenamientos. Conforme ha ido avanzando el curso también he ido sintiendo mono en cuanto a la falta de identidad que notaba. Siempre he formado parte, además de mi familia y de mis compañeros de trabajo en el colegio, de un grupo de unas quince personas con un objetivo común en el baloncesto, y este año al final he echado eso mucho de menos. Yo como entrenador me nutro del día a día, de las conversaciones con unos y con otros, y eso se añora mucho.

P: ¿Como una de las cabezas principales del club, dónde ves al equipo esta temporada?

R: Nuestro objetivo es dar un gran nivel en primera nacional este año. Creo que va a haber grandes plantillas pero a mí siempre me han gustado los retos y pensar en grande. Con el respeto que todos los equipos me merecen, y sabiendo que luego la competición nos pondrá donde nos merezcamos por lo que hagamos en la pista pero no me asusta decir que nuestro objetivo es el máximo, pero paso a paso, meternos en play off, hacerlo con el factor pista, entrar en final four y por último ascender a Liga EBA, esos son los pasos y vamos a ponernos a trabajar para ello.

P: Es el año que más equipos federados ha sacado el CB Begastri, ¿crees que es un logro de la organización?

R: Hace 19 temporadas que comenzamos y es la primera vez que conseguimos tener desde la categoría mini hasta dos equipos sénior masculinos todas las categorías masculinas federadas, y a eso le sumamos un par de equipos femeninos y una sección que está claramente en crecimiento ascendente. Es un gran éxito de todos, hemos multiplicado nuestra junta directiva, las manos que ayudan, hemos multiplicado patrocinadores y estamos más fuertes que nunca, es un buen momento y yo, que los he visto de todos los colores, pienso que hay que aprovecharlo y disfrutarlo.

P: Si tuvieras que definirte por cómo eres con tus jugadores tanto dentro como fuera de las pistas, ¿cómo te definirías?

R: Yo intento ser muy cercano. Creo que un jugador necesita varias cosas, la primera es que le digas la verdad siempre, por bonita o dura que en ese momento sea. La segunda es que le digas lo que esperas de él, lo que crees que puede dar y en lo que opinas que tiene que poner mucha atención porque tiene mucho margen que mejorar. Y la tercera es que trates de darle toda tu confianza, porque un jugador que aún no está hecho necesita que le permitas que se equivoque. Ahora eso si, un jugador tiene que ser listo, porque los listos se equivocan dos o tres veces, pero no más. Con los que se equivocan cienes de veces solo puedes esperar a una madurez mental distinta para llegarles.

P: ¿Cuáles son los valores que inculcas a tus jugadores?

R: No soy ningún gurú para tener influencia en nadie, pero lo que tengo clarísimo es que el aprendizaje más real se produce con el ejemplo. La gente te ve actuar, expresarte, vivir emociones y o le llegas o no le llegas, pero lo captan. Los valores que inculcó son los que tengo, ni más ni menos. Y para mí los más importantes son el respeto por el colectivo y por el motivo y la ilusión que a todos nos hace movernos, el no juzgar a nadie sino acompañarlo. Cada persona se encuentra en un momento distinto de evolución por lo tanto no podemos juzgarlo desde nuestras gafas actuales sin ser injustos, entonces no juzgar es la clave, paliar con sinceridad y compañía para revertir situaciones. El otro valor que está en mi lista de favoritos es el de huir de las excusas. Yo creo que todas las personas tienen dentro de si mismo las posibilidades de cambio. Si te falta algún aspecto para conseguir algún reto analízate y llega a la conclusión de qué necesitas cambiar en tu comportamiento para lograrlo. Y a trabajarte el cambio, en lugar de eso, que suena jodidamente duro, los seres humanos hemos inventado una cosa que nos permite callar nuestra conciencia y no esforzarnos: las excusas. No acepto que un jugador mío me venga con un “si es que…..”, ni nada parecido. Estos son para mi, de entre los muchos valores que las personas inculcamos simplemente con nuestra presencia, mis favoritos por nivel de importancia en el día a día de un equipo y de la vida en general.

P: ¿Te gustaría contar alguna anécdota de tu carrera como jugador?

R: Una vez íbamos a Mula a jugar contra ellos en el coche y yo iba hablando con uno de mis mejores amigos, que se llama Juan Antonio, íbamos hablando de jugadas que habíamos hecho y cosas así. Yo de pronto le dije que nunca había conseguido ir con la pelota en un contraataque por el centro y dejarle una asistencia a un compañero mío hacia atrás dejándole la pelota con bote por entre mis piernas. Le dije que no me gustaría retirarme sin haber conseguido dar una asistencia así. A los tres minutos de partido se dieron exactamente las mismas circunstancias en la pista y mi amigo llegaba por detrás mío, e hicimos la jugada. Recuerdo esa mirada cómplice como un gran recuerdo mío de jugador y también saqué la conclusión de que los jugadores deberían hablar del juego entre ellos mucho más, porque aprenderían mucho del juego del otro, que cosas ve, qué valor le otorga a un rebote, a la defensa o a una asistencia, cosas así que mejoran luego el juego colectivo de un grupo.

P: ¿Y como entrenador?

R: Tengo muchísimas anécdotas de mi periplo como entrenador, aunque la mayoría no se pueden contar. Pero hay otras que si, recuerdo un partido de liga EBA en la localidad alicantina de Santa Pola, el partido llegó muy ajustado a los últimos 20 segundos. Llegamos ganando nosotros de 1 punto, pero la posesión era de ellos y su entrenador pidió un tiempo muerto para preparar ese ataque crucial. Yo empecé el minuto con lo típico de: cambios en todos los bloqueos, defendemos sin faltas, cerramos el rebote, no les regalemos nada, si nos ganan que tenga que ser con un canastón, etcétera. De pronto recordé que durante la semana haciendo el “scouting” de jugadas de Santa Pola había reconocido dos tipos de saque de banda, y el segundo de esos dos tipos no lo había explicado durante la semana a mis jugadores ni ellos lo habían usado en todo el partido. Así que me dio el pálpito y les expliqué que ellos iban a hacer una cosa y que íbamos a arriesgar a robar la pelota en el primer pase amagando con dejar recibir y sobrepresionando a continuación la línea de pase con nuestro Pivot. Y, aunque solo sea porque la excepción confirma la regla, todo se dio como yo predije, aún recuerdo la imagen mental de Samu Garrido cortando la pelota en el saque de banda y yendo hacia la canasta para anotar. Al final del partido tenía la sensación de haber sido muy decisivo en el partido y es una gran sensación, aunque no es lo normal. La sensación normal es la de he ayudado un poco pero estos son los héroes.

P: Y para finalizar, ¿qué consejo le darías a una persona que quiera introducirse en el mundo del baloncesto pero se sienta con dudas?

R: No creo en las dudas. Esto del baloncesto o te gusta o no te gusta. O te gusta más que la pereza, más que el dinero, más que tu propio ego o no debes meterte. Y si tienes claro que te gusta y que es para ti simplemente piensa en aportar todo lo que tú eres a las personas que se crucen contigo y a vivir experiencias que te ayuden en tu crecimiento y proceso interior. Sin compromiso es imposible, sin motivación tampoco, sin ser buena persona se puede estar pero no aportarás nada a nadie más que a ti mismo. Así que mi consejo es este, si te gusta y estás preparado para dar más que para recibir, este mundillo puede ser tan tuyo como mío.

Por último, nos gustaría agradecer a Sergio tanto la entrevista, como el placer de poder tratar con una persona como él, de manera tan cercana, desde Diario 7 Días le deseamos la mayor de la suerte durante la temporada 2019/2020

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