Cehegín, tierra de maravillas. Capítulo 2: el Alpargatero y los Caños del Partidor

Placa de 'Los Caños del Partidor' situada al inicio de la cuesta del Partidor.

Si en Cehegín podemos pasear por la ‘Calle de Alpargateros’ es por la gran tradición que hubo del uso del cáñamo y del esparto por maestros y artesanos que hacían alpargatas y otros enseres como cestas u otros tipos de vestimentas. Una de las principales industrias en el siglo XVII y XVIII fue la del esparto, que siguió en pie hasta bien entrado el siglo XX. En la actualidad tan solo quedan unos pocos vestigios de esa industria, gracias a la plaza y la fuente del alpargatero, además de la citada calle.

Placa de la ‘Calle de Apargateros’, una de las muchas calles de Cehegín en las que se juntaban los Alpargatero a coser y hacer las alpargatas.

En este espacio de Cehegín podemos observar una gran fuente en cuyo centro trabaja un alpargatero de piedra. Es la estatua del alpargatero, un persistente trabajador que manipula el esparto día y noche, con sol y con lluvia. La plaza hace las veces de rotonda y de centro comercial del pueblo, como lo ha sido la zona en la que se sitúa durante muchos años. Prueba de ello, encontramos cerca de la misma algunos de los locales y bares característicos de la tierra. También durante las épocas festivas se engalana la plaza con luces en navidad, el cartel de EducAcción o las banderas del mundial de orientación, que se ha celebrado algunos años en la zona de la Sierra de Burete, de la que hablamos en el anterior capítulo.

Estatua del Alpargatero del valenciano Rafael Pi Belda, se hizo como un homenaje al pasado industrial de Cehegín, hoy día es uno de los espacios más concurridos del pueblo.

Tanta importancia histórica tiene esta zona del pueblo que bien cerca de esta fuente encontramos los conocidos como ‘Caños del Partidor’. Los llamados caños no son los grandes escalones que suben hasta la Plaza de San Francisco, es más, estos escalones se encuentran en la conocida como ‘Cuesta del Partidor’ pero por el uso, esta cuesta ha terminado cogiendo en el habla de la gente el nombre de los ‘Caños del Partidor’. La historia de qué son los caños se remonta más bien al cuándo, a una época en la que las necesidades eran muy diferentes a las actuales y bien fueron necesarios esos llamados ‘Caños del Partidor’.

Fotografia de la cuesta del Partidor, denominada comúnmente como los Caños del Partidor.

La historia de esta estructura se remonta al año 1736, en el que el Procurador Síndico, D. Alonso Antonio Carreño Roca vio la necesidad de construir una estructura que proveyera de agua potable a la población y a los animales que traían las personas que allí iban a comerciar. El denominado ‘Camino del Partidor’ era entonces un espacio de comercio y social. Para 1738 se proclama el Auto de la obra que daría pie a la construcción de estos caños, pero por varios problemas el tema queda estancado hasta el año 1750, en el que se pide una revisión de esta obra.

A partir de 1750 se dan problemas entre dos de los hombres que se postulan para este trabajo, D. José Ballés Godines y Martín de la Fuente Briceño. En 1753 se resuelve este conflicto a favor de D. José Ballés, procedente de Lorca, gracias a una Real Ejecutoria fechada el 29 de octubre de ese mismo año. Las obras comienzan, pues, un 28 de Agosto de 1754 pero por falta de dinero se vuelven a paralizar hasta el 22 de Junio de 1754, con Pedro García Campoy y Don José como albañil y maestro alarife, respectivamente. Tras 3 años más de disputas, la obra queda finalizada el 24 de Agosto de 1759.

El periplo de aproximadamente 23 años desde la idea de realizar esta obra hasta su finalización tuvo su recompensa. Muchas fueron las personas que hicieron uso de los ‘Caños del Partidor’, que se convirtieron en un auténtico lugar de reunión en el que las mujeres iban a llenar sus cántaros de agua y los hombres a dar de beber a sus animales y rebaños tras la jornada de trabajo.

Pintura de los ‘Caños del Partidor’, se encuentra al inicio de la cuesta del Partidor.

Los caños empezaron a dar problemas nuevamente a finales del siglo XIX y desaparecieron por completo en inicios del siglo XX, pues mejoraron las técnicas de conducción del agua y se convirtieron en un espacio innecesario para la población. Los únicos recuerdos que tenemos de esta construcción son algunas viejas fotografías y pinturas que han llegado a nuestros días y que se han conservado en nuestra memoria, al igual que su nombre.

Fotografía de la plaza de San Francisco

Recomendamos a toda persona que pasee por esta zona que comience su recorrido en la Plaza del Alpargatero, para luego continuar por la calle Ginés de Paco hasta detenerse en la placa de ‘Los caños del Partidor’ al principio de la Cuesta del Partidor, donde también hay una pintura de esta emblemática construcción. Finalmente, es recomendable disfrutar de la subida por los escalones de la cuesta citada, mientras se escuchan los pájaros y se admira la belleza que compone ese pasaje hasta subir a la Plaza de San Francisco, en la que se puede disfrutar de un pequeño espacio con árboles y plantas variadas en los bancos que hay dispuestos para esta actividad. Sigan este recorrido y descubrirán una parte de la poesía y la magia que desprende Cehegín.

También pueden seguir este reportaje en los enlaces que ponemos para que estén a su disposición. Tómenlo como una modesta guía de turismo por el municipio de Cehegín, por su casco antiguo y sus zonas naturales, por sus calles y sus gentes. Próximamente, publicaremos el tercer capítulo, en el que hablaremos de las hermosas Ruinas de San Sebastián. ¿Quieren viajar con nosotros?

Por si te lo perdiste, aquí tienes el primer capítulo de este reportaje

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